martes, 1 de noviembre de 2016


«“Súper-Antonio”. (Todo un ejemplo de integración en su colegio y en la vida»
Por Álvaro Durán Martín*
   
LOS ESPAÑOLES, COMO todas las personas, necesitamos historias que nos alegren el día, y la de Antonio, sin duda alguna, es una de ellas. Con apenas 5 años, Antonio, ya es el líder de su clase y a pesar de ir en “un carrito especial” como definen sus compañeros, el pequeño se siente uno más en su colegio, "Camposoto", situado en San Fernando, provincia de Cádiz.
   
Antonio sufre parálisis cerebral desde que nació, un padecimiento que principalmente se caracteriza por la inhabilidad de poder controlar completamente las funciones del sistema motor. Pero, me alegra contarles que no es precisamente esto por lo que el pequeño destaca en clase. Todo lo contrario.
   
“Es muy inteligente, sabe leer, es cariñoso, es mi amigo” así es como sus compañeros lo definen en un video que empezó como felicitación navideña, y poco después, gracias a las redes sociales, se convirtió en uno de los más vistos dándonos una gran lección. La lección de un niño que da todo por los demás sin esperar nada a cambio, alguien que constantemente regala sonrisas a quien está a su lado y, sobre todo, una persona que tiene mucho que enseñar no solo a sus compañeros, sino a todo aquel que se cruce en su camino.
  
Y a la vista está. Muchos días, la hora de entrada al colegio para "Súper Antonio" se retrasa debido a la rehabilitación. En esos días difíciles para el pequeño, una de sus profesoras, emocionada, recuerda: "Cuando él llega a clase más tarde por la rehabilitación, todos los niños se levantan y se ponen a gritar: ¡Antonio, Antonio...!". Podemos decir que lo único que le diferencia de los demás niños es que tiene una silla y un pupitre especiales, pero Antonio tiene muy claro que no se cambiaría de cole... Y más claro aún lo tienen sus amigos: "Si Antonio se va, yo me voy".
  
Lo que no se imaginan estos niños, es que no hace mucho tiempo los pequeños con parálisis cerebral no iban a clase, se quedaban en casa “ocultos”. Y que equivocados estábamos. Los niños como Antonio necesitan hacer cosas normales con niños normales. Necesitan sentirse integrados, queridos, respetados y valorados. Los niños como Antonio tienen tanto que enseñarnos que sería un completo error no dejarles que lo hagan.
  
Todos se emocionan al hablar de él. Recuerda su profesora una anécdota que sucedió en clase hace unos años. Un compañero de Antonio no estaba pasando un buen momento en casa, y de vez en cuando se le escapaba alguna lágrima, lloraba en los recreos y Antonio estaba preocupado, así que un día le preguntó a su madre que era lo que le pasaba a su amigo. Su madre se lo explicó y, en seguida, Antonio supo que tenía que escribirle una carta para recordarle lo mucho que él lo quería. “Gracias por ser mi amigo” le dijo.
  
Así es Antonio, un niño con parálisis cerebral que cada día se propone recordar a los demás que lo único importante es estar feliz y alegre. Un ejemplo de valentía, superación e inclusión. Alguien que demuestra cómo todos pueden aprender juntos, y un auténtico superhéroe tanto para sus compañeros como para los más mayores.

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*ÁLVARO DURÁN MARTÍN (Motril, Granada, 1996) es estudiante de 2.º de Grado en Maestro de Enseñanza Primaria en la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Málaga. © «GIBRALFARO.uma.es», revista digital que edita el Departamento de Didáctica de la Lengua y la Literatura de la Universidad de Málaga y que colaboran en su redacción los alumnos y amigos nuestros.

3 comentarios :

  1. Una lección de superación y de echarle narices a la vida la de este niño...

    Tal vez hay niños con ciertas dificultades, ya sean psicomotrices o mentales, pero ¿quiere decir eso que tienen que ser apartados de la sociedad y que no puede intentar vivir una vida lo más normal posible?

    ¿Dónde queda la integración, la atención a la diversidad, la atención a niños con necesidades específicas? O simplemente, ¿dónde está la humanidad que se supone nos caracteriza como especie?
    Por eso me alegro de leer un artículo como este, donde Antonio se convierte en un ejemplo de cómo hay que hacer las cosas, dejando entrever que aún queda esperanza para todo aquel que no entre en lo cánones establecidos de la “normalidad".

    Aún queda esperanza de mover los cimientos de un sistema educativo obsoleto, selectivo y cruel, y dar lugar a un lugar mejor donde los niños aprendan desde el amor, el compañerismo y la propia superación personal.

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  3. La historia de este niño me conmovió desde el primer momento que me enteré de ella. Me parece el ejemplo perfecto de cómo debe entenderse la integración en los colegios, de saber que es posible lograr en nuestras clases de primaria un clima de igualdad, tolerancia y respeto.

    Muchas personas piensan que los niños van a tener prejuicios o van a ser crueles con estos niños, pero nada más lejos de la realidad. Lo que verdaderamente propiciará una menor o mayor integración de nuestros alumnos será la metodología del maestro; una buena metodología es esencial para una buena convivencia en clase. Así, que en nuestras manos está que convirtamos la escuela en un lugar al que todos los niños anhelen ir cada día.

    Antonio me parece un ejemplo de superación y lucha, nos muestra que cada ser humano es único y valioso. Si ellos no se ponen límites, no se lo pongamos nosotros, ¿no? Además, la actitud de sus compañeros me parece ejemplar. Normalmente, cuando en una clase hay algún compañero con dificultades, todos los niños intentan ayudarlo y apoyarlo, de todo esto trata verdaderamente la educación, de que los niños aprendan valores como la generosidad y el compañerismo, en lugar de tanta competitividad e individualismo.

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