sábado, 4 de junio de 2016



GIBRALFARO. La REVISTA
VIÑETAS
«“El Coloso”, memoria sentimental en blanco y negro (2)»
Por Manuel López Porras
   
LA GENERACIÓN NACIDA en el curso de la década de los 40 y principios de los 50 fue el germen promotor de un cambio en la vida y el desarrollo de la juventud de entonces. Llegada la edad de la efervescencia endocrina unos años después, los jóvenes de los años 60 mostrábamos ya un cierto cariz de rebeldía. Y lo demostramos como pudimos y a nuestra manera: los chicos, llevando el pelo largo y patillas de hacha, y las chicas, minifalda. Fue por este tiempo cuando las madres dejaron de acompañar a sus hijas al baile, por lo que se pasó de bailar sueltos a hacerlo cogidos por el cuello y la cintura. Exigíamos nuestro lugar en el mundo. Por desgracia, en más de una ocasión, tropezamos con la cruda realidad. Los grises, montados a caballo y con porras, se encargaban de recordarnos que estábamos en la España de Franco.
     
UNA BOCANADA DE AIRE FRESCO
  
Por estos años, los chicos y las chicas, aunque tímidamente todavía, empezaron a abrir las puertas a sus sentimientos, dando así comienzo a una nueva era en la relación entre hombre y mujer. Y, si bien era evidente que la espontaneidad se dejaba notar más en los muchachos, no cabe la menor duda de que el concepto de igualdad entre ambos sexos había empezado a germinar en la sociedad. Los tabúes sexuales comenzaban su retroceso inexorable.
      
[...]


  

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