viernes, 20 de mayo de 2016



HÉROES de VIÑETA
Por José Antonio Molero
   
Hace justamente seis días, el pasado 14 de mayo de 2016, se cumplía el 60.º aniversario de El Capitán Trueno. En efecto; tal día como un lunes de hace ya 60 años, exactamente el 14 de mayo de 1956, entre la abigarrada oferta de títulos de tebeos que tapizaban las paredes de nuestros quioscos, aparecía el nombre de nuevo personaje. Su colorido y la calidad pictórica de su portada lo hacían destacar entre sus otros compañeros de luchas aventureras, cada uno en su contexto. Había venido el Capitán Trueno para invitarnos a recorrer tierras de España, África, Asia e incluso de la todavía no descubierta América. Y, gustosamente, los chicos de entonces engrosamos sus filas todo ilusionados en compañía de Sigrid, Goliat y Crispín, para luchar contra tiranos como el Dilecto Mandarín, Titlán, Kundra y el “Pulpo”, la temible tribu de los kadori o monstruos tan gigantescos como Takunga y otros que parecían venidos de tiempos remotos.
   
El Capitán Trueno es un personaje fruto de la colaboración creativa del guionista Víctor Mora y el dibujante Miguel Ambrosio Zaragoza ("Ambrós"). Un héroe de las viñetas que todavía sigue en la mente y los corazones de muchos lectores que leyeron y vivieron sus aventuras de papel.
  
¡Viva el Capitán Trueno! ¡Larga vida al Capitán Trueno!
             

jueves, 19 de mayo de 2016



OCURRIÓ una VEZ
«Julio de 1909: la Semana Trágica de Barcelona»
Por Álvaro Durán Martín*

EL “TURNISMO PACÍFICO” (o alternancia en las tareas de Gobierno de los dos partidos dinásticos: el Partido Liberal y el Partido Conservador) que se había implantado en nuestro país desde la Restauración Borbónica en 1874, le había reportado a España una relativa estabilidad política hasta el punto de que llegó a considerarse un elemento fundamental para una gobernabilidad eficaz hasta bien entrado el siglo XX. En este marco político, Antonio Maura y Montaner (1853-1925), líder del Partido Conservador, asume, en 1907, la presidencia del Gobierno por designación del rey Alfonso XIII. Durante su mandato, Maura trató de ejecutar una política más representativa e incorporar nuevas fuerzas políticas que no se sentían identificadas con el sistema de la Restauración como, por ejemplo, el catalanismo conservador de la Liga Regionalista de Francesc Cambó.

El hecho más relevante que va a tener lugar durante la legislatura de Maura, evento políticamente tan trascendente que será motivo de su dimisión, son los graves acontecimientos que se desarrollaron en Barcelona en julio de 1909, sucesos íntimamente vinculados a la política expansionista que España estaba llevando a cabo en Marruecos, en un intento de mitigar los deshonrosos episodios acontecidos en el 98 y recuperar, de alguna manera, el prestigio internacional de que había gozado en épocas ya pasadas.
  
En la Conferencia de Algeciras, celebrada en esa localidad gaditana entre el 16 de enero y el 7 de abril de 1906, varias potencias coloniales europeas habían participado en el reparto de las zonas de África sobre las que ejercerían su dominio. Entre las naciones asistentes se encontraban España y Francia, correspondiéndole a España el protectorado norte del Magreb y a Francia la parte sur del mismo. Como no podía ser de otra manera, España fue el país más perjudicado en el reparto, puesto que su protectorado, el Rif, carecía casi por completo de interés económico y, además, estaba poblado por tribus beréberes rebeldes.
  
El 27 de julio de 1909, cuando los obreros españoles se encontraban construyendo en la zona montañosa del Rif el ferrocarril de Melilla, destinado a la exportación del mineral extraído, los rifeños de una zona conocida por Barranco del Lobo les atacaron y mataron a un total de 1284 hombres al mando del general Guillermo Pintos Ledesma.
  
Desde el momento mismo en que esta noticia llegó a Madrid, el presidente Maura procedió al envío de nuevas tropas reclutadas entre los reservistas de Cataluña para amedrentar a los insurrectos y restablecer la seguridad. Este alistamiento fue el detonante de una serie de incidentes que se conocerían como la Semana Trágica de Barcelona, y que tuvieron lugar entre los días 25 de julio y 1 de agosto de 1909. Durante este tiempo, se organizó una terrible revuelta social en la ciudad de Barcelona, promovida tanto por los partidos políticos como por la sociedad para responder a la impopular decisión del presidente del Gobierno.
  
Los primeros incidentes, alentados por socialistas y anarquistas, y promovidos por asociaciones populares, tuvieron lugar durante la embarcación de las tropas en el puerto de Barcelona. La huelga general que se declara comenzó el día 26 de julio y se prolongó toda una semana, a lo largo de la cual los huelguistas quemaron iglesias y conventos e incluso levantaron barricadas en las calles barcelonesas para defenderse de las fuerzas del orden público. Esta revuelta fue reprimida con firmeza por parte del Ejército, el cual acabó con la vida de 150 ciudadanos, detuvo a 1000 personas y ejecutó cinco penas de muerte, entre las que destaca la del anarquista catalán Francesc Ferrer i Guardia el 13 de octubre de 1909.
  
Las decisiones y actuaciones de Maura como presidente del Gobierno no fueron bien vistas fuera de nuestro país, y, en España, sus adversarios políticos comenzaron a pedirle al rey su dimisión por considerar tales medidas poco democráticas. Presionado por dentro y por fuera, Maura no tuvo otra opción que dimitir.
    
El Rey propone entonces para la Presidencia al gaditano Segismundo Moret y Prendergast (1833-1913), perteneciente al Partido Liberal, que no logró tampoco encontrar apoyo suficiente que respaldara su proyecto político. Tras un efímero gobierno que va desde el 22 de octubre de 1909 hasta el 9 de febrero de 1910, Moret fue sustituido por José Canalejas Méndez (1854-1912), líder del Partido Liberal, que es elegido presidente del Gobierno desde el día 9 de febrero de 1910 hasta el 12 de noviembre de 1912. Durante esta etapa, emerge una nueva tendencia política conocida como el “revisionismo político”, la cual significó el segundo intento de política regeneracionista desde el poder.
   



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*ÁLVARO DURÁN MARTÍN (Motril, Granada, 1996) es estudiante de 2.º curso del Grado en Maestro de Enseñanza Primaria en la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Málaga.

miércoles, 18 de mayo de 2016



CRÍTICA LITERARIA
«El paraíso de Rafael y Aitana Alberti en Punta del Este»
Por Daniel Gorosito Pérez
   
CONCLUIDA LA GUERRA Civil que tuvo lugar en España, el escritor Rafael Alberti (Puerto de Santa María, Cádiz, 1902; ibídem, 1999) tuvo que exiliarse. El periodo de tiempo que va de 1940 a 1963 lo pasó en su obligado retiro de Uruguay y Argentina, en donde disfrutó una casa, durante 20 años, en Punta del Este, República Oriental de Uruguay, sitio que, como él mismo definió, fue «El hogar en el exilio».
  
          En uno de sus poemarios, titulado justamente Poemas de Punta del Este (1945-56), está presente la obsesión por la patria y sus amarguras de exiliado. Mario Benedetti, uno de los grandes escritores uruguayos, manifestó una vez, en relación con el poeta gaditano, que Alberti «Tenía la poesía en el alma. Ha sido uno de los grandes poetas españoles, no sólo por la calidad de su obra sino por la capacidad que demostró, para llegar al pueblo, a los lectores».
  
          Una vez muerto el dictador Francisco Franco el 20 de noviembre de 1975, el poeta volvió a su tierra natal en 1977, ya transformado en un ícono del exilio español republicano. En sólo una frase nos pintó su grandeza humana: «Me fui con el puño cerrado y vuelvo con la mano abierta».
  
          La escritora uruguaya residente en España, Cristina Peri Rossi (Montevideo, 1941), fue galardonada con el Premio Internacional de Poesía “Rafael Alberti”, en 2002, con la obra titulada Estado de Exilio. En la misma, Peri Rossi establecía un paralelismo entre su vida y la del poeta español, dada su condición de exiliados, y rememoró cómo Alberti pasó parte de su exilio en Uruguay, en la “Península dorada” de Punta del Este.
  
          Diez años después, en 2012, Peri Rossi brindará una conferencia en Sevilla como parte de los festejos que se organizaron con motivo del centenario del nacimiento del escritor gaditano (Marinero en verso. Cien años de travesía).
  
          En la misma dijo que, en Uruguay, Alberti encontró la solidaridad de todo aquel pueblo hermano, y que compró un chalé, al que llamó “La Gallarda”, donde vivió una etapa relativamente gozosa, ya que fue un periodo de contacto con los artistas e intelectuales uruguayos, que le recibieron como un hermano, porque el Gobierno uruguayo había tomado posición belicosa durante la guerra de España, alineándose al lado de la República.
  
          Para la escritora, «Alberti se reencontró en Punta del Este con el paisaje del Puerto de Santa María», donde nació y donde murió. «Muchos años después, cuando yo me exilié, la primera vez que fui al Puerto lo pude comprobar: efectivamente se parecen mucho».
  
         En una entrevista que le realizara Pedro Guerrero Ruiz a Aitana Alberti, hija de Rafael nacida en su exilio de Buenos Aires, y publicada en La Habana el 21 de diciembre del 2001, dijo: «En 1944 descubrimos un paraíso en la otra orilla del río. Punta del Este y la casa que allí diseñó para nosotros el gran arquitecto catalán Antoni Bonet, las playas sin fin, los pinares solitarios y “La Gallarda” eran todo lo que una niña de temperamento retraído y novelesco podría desear.
  
          En 1997, después de casi cuarenta años de ausencia, regresé a Punta del Este. Y allí estaba “La Gallarda”, perfecta en su blancura, como si jamás la hubiésemos abandonado en manos extrañas en el remotísimo 1953. Y me enteré que desde entonces jamás ha cambiado de dueño, manteniéndose así gracias a la sensibilidad del abogado montevideano que nos la compró entonces.
  
Si el Puerto de Santa María, simbolizado en su arboleda perdida, fue el paraíso de Rafael Alberti, también “La Gallarda” y Punta del Este lo fueron y el paraíso perdido de Aitana Alberti». Y en un pequeño libro, Poemas de Punta del Este, Rafael atrapó el aroma imborrable de los veranos transcurridos en “La Gallarda”.
  
[...]


  
    
© De la imagen: Centro Riojano de Uruguay (Montevideo).