sábado, 30 de abril de 2016


OCURRIÓ una VEZ
«22 de Julio de 1921: El Desastre de Annual, la gran vergüenza de nuestra historia»
Por Jesús Gálvez Peña*
  

A PRINCIPIOS DEL siglo XX, España recordaba con nostalgia los gloriosos tiempos pasados de su ya perdido Imperio. Tras el desastre del 98, la situación política, social y económica española era bastante convulsa y nada esperanzadora. Fuera de nuestras fronteras, las cosas tampoco eran nada halagüeñas: el prestigio político de España estaba a ras del suelo. Antes de que estallara la Gran Guerra (la I Guerra Mundial), las grandes potencias de la época se habían repartido, sin contar con España, y sin el menor recato, como si de una tarta se tratase, los inmensos terrenos del continente africano.
  
En lo que respecta a los territorios del norte de África (el llamado Magreb), tras unos tiempos agitados de ocupaciones y levantamientos indígenas, Francia y España, en noviembre de 1912, firman unos acuerdos para la instauración del Protectorado Hispano-francés del Magreb, según los cuales a España se le asignaba el norte del actual Marruecos (el Rif), una zona pobre, agreste y muy montañosa, mientras Francia se quedaba con el sur, la mejor.
  
España estaba ansiosa por recuperar su gran prestigio como Imperio y pensó que esta podría ser su oportunidad para hacerlo. No obstante, como pasaba con todas las colonias desde mediados del siglo XVIII, todo el Magreb quería independizarse de sus colonizadores, en este caso de los españoles y franceses. Y, en este contexto de odio y rebeldía, el proceso colonizador español, en vez de ser algo beneficioso para el país, resultó ser todo lo contrario: un venero de problemas en todos los sentidos.

Aunque los levantamientos bélicos contra las potencias colonizadoras habían comenzado a mediados del siglo XIX, va a ser a partir del año 1909, con el gravísimo revés del Monte Gurugú y lo acontecido en el Barranco del Lobo, dos serios fracasos militares para España, cuando el afán emancipador de los pueblos norteafricanos tomará un impulso irrefrenable, que culminará, en 1956-1958, con el triunfo de los marroquíes.

En efecto; poco a poco, los pueblos norteafricanos empiezan a plantarles cara a los ejércitos de los dos países desarrollados, dando origen a una continuada serie de enfrentamientos con los aborígenes (la “Guerra de Marruecos”), la mayor parte de las veces con más ventaja para los magrebíes. En este pequeño trabajo, nos centraremos en la batalla de Annual, que es la más sonada de las que tuvieron lugar y la que más consecuencias negativas tuvo para España.

En febrero de 1920, el general Manuel Fernández Silvestre había tomado posesión de la Comandancia General de Melilla, desde la cual, en enero de 1921, empieza la invasión del Rif para acabar con la escasa resistencia rifeña existente. El general tenía un gran optimismo y esperanza en las posibilidades de sus tropas para un rápido avance por aquellos inhóspitos territorios. Al principio, logró un gran progreso comprando a los cabecillas del mando enemigo. No obstante, no tuvo en cuenta que estos se le podrían volver en su contra y cometió el tremendo error estratégico de no desarmar a aquellos con los que había hecho pactos.
  
Y, así fue como pasó. Se unieron las ganas de los rifeños por recuperar sus tierras con las pésimas condiciones de los soldados españoles. La mayoría de ellos eran llevados a la fuerza a combatir, puesto que gran parte de la tropa venía de las clases populares, netamente en desacuerdo con esta guerra (de ahí las manifestaciones de la “semana trágica” de Barcelona). Por si fuera poco, la preparación de estos para combatir era, de manera casi generalizada, de un mes de formación o menos, cuando lo idóneo es tener como mínimo unos tres meses de preparación previa. Esto, sumado a la mala organización de las fuerzas españolas y los nefastos recursos, propició el éxito de los cabecillas Ahmad al-Raisuni y Abd el-Krim al oponerse a los países coloniales.

La guerra terminó el 22 de julio de 1921 con la indudable victoria de los rifeños y la derrota, tanto moral como física (más de trece mil muertos), de España. En un intento de depurar responsabilidades políticas y militares, se ordena la creación del “Expediente Picasso”, de cuyas conclusiones, curiosamente, nunca se dio por enterado el Gobierno, pero, en septiembre de 1923, sería causa y motivo, quizá como lógica consecuencia irremediable, del golpe de Estado que protagonizaría el general Primo de Rivera.

Por esto y por todo lo anterior ya comentado, se le conoce, mayoritariamente, a la batalla como “el Desastre de Annual”.

  
__________
*JESÚS GÁLVEZ PEÑA (Madrid, 1996) es alumno de 2.º curso del Grado de Educación Primaria en la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Málaga.

No hay comentarios:

Publicar un comentario