miércoles, 24 de febrero de 2016

ECOS de TEATINOS
«58 alumnos de la UMA reciben una beca de Excelencia de Inmersión Lingüística en EE UU y Canadá»
Web UMA, Málaga, 23 febrero 2016.

Según se nos ha informado, el Rectorado de la Universidad de Málaga ha acogido hoy el acto de entrega de las BECAS DE EXCELENCIA DE INMERSIÓN LINGÜÍSTICA, con la presencia, entre otros altos cargos de la UMA, del rector, José Ángel Narváez, y del vicerrector de Estudiantes, José Francisco Murillo.
Estas becas tienen por objeto reconocer el esfuerzo de estudiantes que destacan por su talento y por sus capacidades intelectuales, y así, de toda nuestra comunidad estudiantil, un total de 58 alumnos de la Universidad de Málaga se beneficiarán de una estancia a elegir entre EE UU y Canadá para perfeccionar su nivel de inglés, gracias a estas becas que la UMA, en el marco de ANDALUCÍA TECH, ha puesto en marcha por segundo año consecutivo.
El objetivo de la beca es reconocer y atraer estudiantes que se destacan por su talento y por sus capacidades intelectuales. En este sentido, se han concedido 25 becas para los estudios de Arquitectura e Ingenierías que han escogido la Universidad de Málaga como destino. Además, se han reservado 30 becas para alumnos que acceden por primera vez en el curso 2015/16 a cualquiera de las titulaciones de la Universidad de Málaga. Como novedad, en esta edición también se han convocado tres becas para estudiantes que hayan superado la prueba de acceso a la universidad en cualquier universidad pública española.

El rector ha manifestado que «es un honor poner en marcha iniciativas de este tipo, que potencien y enriquezcan la formación de nuestros estudiantes».  Además, el rector señaló que «estas becas premian el esfuerzo de los alumnos, un valor fundamental a la hora de conseguir éxitos futuros y de cumplir los sueños». Por su parte, el vicerrector de Estudiantes expuso las principales características de los dos destinos y animó a los estudiantes a seguir cosechando éxitos.

Los alumnos matriculados en la UMA, que han obtenido esta beca se reparten de la siguiente forma: 22 estudiantes de Ingenierías, 3 alumnos de Arquitectura, 3 de la doble titulación ADE-Derecho, 5 de la Facultad de Económicas, 2 de la Facultad de Medicina, 6 de la Facultad de Ciencias, 4 de la Facultad de Filosofía y Letras, 2 de la Facultad de Derecho, 1 de la Facultad de Ciencias de la Comunicación, 2 de la Facultad de Ciencias de la Educación, 1 de la Facultad Bellas Artes, 2 de la Facultad de Ciencias de la Salud, y 1 de la Facultad de Psicología.

La beca permitirá a los alumnos realizar un curso intensivo de inglés de un mes de duración en la UNIVERSIDAD DE SALISBURY (EE UU) o NIAGARA COLLEGE de Canadá durante el verano de 2016, haciéndose cargo el Vicerrectorado de Estudiantes de los gastos del curso, alojamiento y manutención. Además del curso intensivo de inglés, la beca proyecta actividades culturales para conocer el país de destino.

Se trata de dos universidades de importante proyección internacional que permitirá a los estudiantes, no solo perfeccionar el idioma, sino vivir una experiencia social y cultural. En el caso de Niagara College, sus dos campus albergan a 8.000 estudiantes de más de 55 países y a un equipo profesional con más de 35 años de experiencia.


Por su parte, Salisbury University se encuentra ubicada en la zona rural de la costa oriental de Maryland, a 2,5 horas en coche de tres de las ciudades más antiguas y con más historia de Estados Unidos: Washington, DC, Filadelfia y Baltimore. Como ocurre con Niagara College, Salisbury University proporciona un programa de inmersión lingüística diseñado para aportar la experiencia en materia de idiomas de más alta calidad.

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NOTICIAS.uma.es © «Suplementos GIBRALFARO» es una publicación de «GIBRALFARO.uma.es», revista digital que edita el Departamento de Didáctica de la Lengua y la Literatura de la Universidad de Málaga y que colaboran en su redacción los alumnos y amigos nuestros.


lunes, 22 de febrero de 2016

La AVENTURA de LEER
«Las Mansiones de la Luna en Al-Ándalus»,
de Agustín Carlos Barruz

En la Córdoba de finales del siglo IX, Abd Allah, emir de al-Ándalus, intenta gobernar un territorio continuamente sacudido por los ataques de pueblos europeos y africanos. Mientras, el rebelde Umar ibn Hafsún, desde la serranía de Ronda, mantiene un único objetivo: sustraer al-Ándalus del gobierno de los omeyas.

En Las mansiones de la luna en al-Ándalus, el deseo de poder, la traición en cada esquina, el amor olvidado ante el filo de la cimitarra, la poesía y la música como sosiego en un mundo cambiante, son las fuerzas alimentadas por la presencia permanente e ineludible de la luna en sus diferentes fases, en sus diferentes mansiones.

Un viaje esplendoroso por una tierra cubierta de sangre y decorada de jazmines.

* * *

EL AUTOR
«La literatura pregunta; abre sendas, depende de ti que
las quieras recorrer. El camino será arduo; a veces, inhóspito;
otras, terrorífico; en ocasiones, orgiástico; pero casi siempre
saciará tu sed de pueril mortal.»

Agustín Carlos Barruz nace en Jaén, donde pasa sus primeros años. Posteriormente, su familia se traslada a Madrid donde el autor se licencia en Filología Hispánica por la Universidad Autónoma. Años más tarde, estudia Turismo en la Universidad de Alicante. Tras residir en varias ciudades de España, fija su residencia en la isla de Gran Canaria, donde ejerce como profesor de Secundaria.

Autor de poesía, teatro, como novelista ha visto publicada su obra “Memorias de una isla sin memoria” (Ediciones Dauro, 2014). Actualmente está inmerso en su tercera novela.


Para saber más: http://agusllitera.wix.com/agusbarruz/

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viernes, 19 de febrero de 2016

PAISAJES INTERIORES (III)
«Saciarnos de amor»
Por Ninfa Estela Duarte Torres

Saciarnos de amor...
Esta noche divina de abril
tengo ganas de salir de mí,
andar los espacios alados
con mis pies descalzos,
y amarte… a cielo abierto…

Quisiera estar a tu lado, para
entregarte esta ternura
que ocupa mis manos
sin darle tiempo a escribir…

Quisiera llegar a tu alcoba,
prodigarte mil caricias
y llenar tus espacios
con detalles de amor…

Quisiera tenerte en mis brazos,
rozar tu tez con mis labios
y dejar en tu piel morena
una gota de mi ser…

Quisiera esta noche divina,
despertar al duende
que llevas oculto,
y, juntos bajo la luna,
saciarnos de amor…


Tu mirada...
Hay en tu mirada ausente
un dejo dulce de lejanía,
tierno deseo escondido
con infinito cuidado…

Tiene de las aguas el eco
y de las gaviotas el vuelo,
un tierno mensaje oculto
que embelesa y atrae,
que acaricia y enamora…

Eres una tarde de mayo
envuelta en fresca neblina,
la placidez del ensueño,
sutil encanto maduro,
pasión y deseo…

Hay en tu mirada distante
misterio y audacia,
suave llamado tibio
a un éxtasis de amor…


Tus labios…
En tus labios viven ardidas
mil palabras ciertas y vivas
en un gesto amable, y
en constante vibración…

Tus labios tienen el don
de hilvanar pensamientos
profundos y sinceros
que desvisten tu interior.

Expresan sentires
con encanto y emoción,
o saltan a borbotones
de coraje o desdén…

Tus labios, firmes y atractivos,
ellos solos, tienen vida,
susurran, gritan,
besan, muerden…

En tus labios encuentro
la dulzura, el perdón
y la llamada para el amor…


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viernes, 12 de febrero de 2016

PAISAJES INTERIORES (II)
«Antología poética (I)»
Por Jeniffer Moore


PAN DE SILENCIOS

Amasa, amasa el panadero al alba,
se ha levantado antes que natura,
prepara enseres, desparrama harina
en medio de la ronda, urge
hilo de agua, manantial cayendo,
grumo a grumo en la mezcla
del amor con el día.

Oye voces de niños que desde el vientre piden
un pajarillo blanco.

Tiznada la nariz y el alto del sombrero
alisa suavemente la ilusión prematura,
el horno está encendido con su barro de aromas,
sus dedos redondean vaivén y regocijo.
¡Ay, del pan de silencios y amor entre las manos!

Cruje el día en la boca y en el aire, el perfume
del molino y la espiga.


DESPUÉS DE CADA LLUVIA, EL BESO

Después de cada lluvia, el beso
cielo nublado en la garganta,
candela de algún rayo que se ofusca
porque esperar enciende
y se crispan las manos, la sangre
se anuda en la sien, golpea
buscando en otra boca la propia boca
sube y esconde suspiro inagotable.

Después de cada lluvia el beso,
tan apretado el beso, demorado, duro
hijo de la insistencia y el presagio,
un remolino turbio desbordando el cauce
absorto en otra lluvia naciéndole en la boca.

[...]

Ilustración: “Tempus fugit”.

martes, 9 de febrero de 2016

PAISAJES INTERIORES (I)
«BREVEDADES»
Por Ángela Teresa Grigera
  
I
Entre mi cordura y mi locura
hay perfecta simetría,
por eso nunca sé cuándo amo
con insensatez o con equilibrio
     
II
Podría recitar en tu lengua
todos mis poemas,
si me dieras la posibilidad
de besarte toda la noche
  
III
Saber de ti sin mí
es como si un huracán
arrasara todos mis sentidos
  
IV
No conocía el cielo
hasta que besaste mi boca,
entonces descubrí
que vivía en el infierno
  
V
En su cuerpo descubrí
que la brujería existía
y podría sucumbir
en el encanto de su piel
  
VI
Mi locura y tu cordura
se miran con amor
Por qué no vivimos
en eterna “locordura”
  
VII
Abráceme y abrigue mi cuerpo
aunque digan que moriremos de calor,
sin usted mi piel duele de frío
  
VIII
Tu lengua fue tan eficaz,
terminó convenciéndome de amarte.
Ha educado mi piel de tal forma
que le es imposible vivir sin oírla
  
IX
Si el universo quedara
sin una gota de agua,
toda la sed del mundo
la abrevaría en tu boca.
Fuente inagotable de vida
  
X
Cuelga de tu cuello un rosario
como cuelgan tus besos en mi escote.
Cada perla es plegaria al supremo,
cada beso una ofrenda a tu cuerpo
                        

jueves, 4 de febrero de 2016

NARRATIVA BREVE (III)
«El Don Nadie»
Por Francisco Martínez Hoyos

LA RABIA TE carcomía, Simón. Habías perdido Puerto Cabello y te veías suplicante ante el general Miranda. El poderoso Bolívar, por más que sus ancestros hubieran llegado a Venezuela hacía siglos, desde su remoto solar en las provincias vascas, se humillaba ante el hijo de un vulgar tendero. Sí, toda esa literatura buenista de los ilustrados aseguraba que los hombres nacen iguales en derechos, pero ninguno de esos doctrinarios acertaba a distinguir entre un principio abstracto y su aplicación a un lugar, a un tiempo concreto, entre gentes con nombres apellidos que eran seres humanos, hechos del mismo barro que Caín, y no una corte de ángeles seráficos sin más inquietud que el bienestar de la patria. El resultado de tanto desvarío filosófico había quedado dolosamente a la vista de todos: los patriotas no habían conseguido más que configurar repúblicas aéreas, monstruos de gran cabeza y débil cuerpo, que, aun después de liberarse de los pérfidos españoles, se movían como criaturas torpes en el barro de la desunión civil, la corrupción y las militaradas.
Una vez dijiste que quien sirve a una revolución ara en el mar. Fue, sin duda, en uno de esos en días en los que te poseía el optimismo.
        Tu padre te había hablado de aquel advenedizo en tu niñez, ese tiempo feliz en el que matabas alguno de tus infinitos esclavos por capricho, por pura efusión de malignidad, según aseguraban las malas lenguas o los plumillas a sueldo del Rey por unas pocas monedas, que, en nuestra América, los aprendices de Heródoto o de Virgilio se vendieron siempre muy baratos. Juan Vicente, con otros mantuanos, había formado la Compañía de Nobles Aventureros para servir al Rey, aunque en Caracas todos creían que se dedicaban, entre el humo de sus cigarros, a hablar de política hasta bien entrada la noche, para después salir a la caza de alguna Venus negra entre su servidumbre. La milicia, te repetía una y otra vez tu progenitor, constituía la antesala de la nobleza, de ese título de Castilla, el marquesado de San Luis, en el que tanta tinta había gastado emborronando memoriales. Su concesión debía marcar el pináculo de vuestro linaje, para envidia de los Ustáriz, los Ponte y otros encopetados. Por eso no se podía tolerar que un vulgar comerciante, ese Sebastián de Miranda de turbios orígenes, tan ambicioso como para atreverse a ser igual que las gentes honradas, tuviera el atrevimiento de ostentar el bastón de capitán de milicias por mucho que Su Majestad, el buen rey Carlos III, le hubiera otorgado, por una generosidad mal entendida, esa distinción.
[...]