domingo, 10 de enero de 2016

MITOS y LEYENDAS
«El Reloj de la Desgracia»
Por Esther María Sánchez Padilla

AL TIEMPO DE concluir la redacción en que os refería la extraordinaria historia que se cuenta en Antequera sobre la imagen de la Virgen de los Remedios**, me ha venido a la memoria otro hecho que estoy segura va acaparar vuestro interés por lo que tiene de enigmático y sorprendente.
        Cada vez que lo evoco, un escalofrío me corre de arriba abajo todo el cuerpo. Nos lo contó hace ya algunos años un vecino nuestro que había venido a pasar unos días a Antequera. Aunque el hombre no había nacido aquí, la casa que habitaba era de su propiedad por herencia familiar, y en ella, por lo que no refirió en varias ocasiones, había vivido las temporadas que pasó durante la infancia, cuando venía en compañía de sus padres.
       Todo surgió de forma casual. En una de las ocasiones en que mi familia fue a hacerle una visita, a una prima mía se le ocurrió comentar la extrañeza con que se le había extraviado su reloj de pulsera; no se explicaba cómo había podido perderlo sin darse cuenta.
        Como movido por un resorte, nuestro anfitrión interrumpe la cordial conversación que sostenía con mi padre y, dirigiéndose al grupo de chicas, hace un breve comentario relacionado con lo sorprendente de las circunstancias que pueden rodear algunos hechos, para preguntarnos de seguido si nos gustaría oír un cuento sobre un reloj, sobre un reiterado, monótono y persistente tictac que nadie desearía oír jamás en su vida.
        Aseguraba el hombre habérselo oído narrar a una persona que, por su vinculación con la familia a la que había acontecido el fenómeno, merecía de su parte toda credibilidad. Y, al responderle nosotras afirmativamente, el relato no se hizo esperar.
[...]


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