sábado, 26 de diciembre de 2015

RUEDA de ESPEJOS
«Bethany Meilani Hamilton»
Por Regina Ruiz Ruiz y Saúl Florido Morilla*
  
Bethany Meilani Hamilton nace el 8 de febrero de 1990 en Kauái, Hawái, en un ambiente familiar amante del surf, una pasión que lleva a los padres a cambiar de hogar en varias ocasiones, buscando un solo objetivo, olas y oportunidades para surfear. Esta pasión tardó poco en invadir a la pequeña, que empieza a surfear con tan solo 4 años, gracias a la ayuda de sus padres, que vivían dedicados a dar clases de esta suerte de deporte que para ellos era tanto como un estilo de vida.
   
        A los 8 años, Bethany participaba por primera vez en una competición, en el torneo “Rell Sun”, en la playa Makaha, en la isla de Oahu, en Hawái. En ese torneo compiten chicas de 7 a 9 años, tanto en tabla corta y como en tabla larga, y Bethany logra el primer puesto en ambos estilos. En febrero de 2000, ya con 10 años, empieza su carrera profesional como surfista, participando el vigesimotercer campeonato anual “Haleiwa Menehune”, en el que logra la primera posición tanto en mujeres de 11 y menos, como en mujeres de 15 y menos, y, por si fuese poco, queda en segunda posición en hombres de 12 o menos.
   
        El 31 de octubre del 2003, cuando la joven Bethany sale a surfear con unos amigos a una de las playas de Kauái, cosa habitual en ella, tiene lugar un percance que, no obstante su gravedad, en nada iba a cambiarle sus preferencias por el surf. Todo ocurrió en unos minutos, antes de las 8 de la mañana, a unos 300 metros de la orilla del mar. Mientras la joven nadaba encima de su tabla es atacada por un tiburón tigre, que logra morderle su brazo izquierdo hasta arrancárselo a la altura del hombro. A pesar del dolor, el miedo y la cantidad de sangre perdida, unos amigos consiguen llevarla hasta la playa y Bethany es trasladada de inmediato al hospital.
  
        A pesar del trauma que este accidente supuso para una adolescente de 13 años, la muchacha tarda tan solo 10 meses en volver a las playas y disfrutar de las olas. En efecto, con unos pequeños retoques en la tabla y mucho esfuerzo y un espíritu de superación, Bethany consiguió volver a surfear.
  
        De convicciones religiosas, siempre dio las gracias a Dios por salir con bien de una situación médica tan difícil, considerada por ella y por los cirujanos que la atendieron como un milagro. Bethany vive su vida desde la fe y no para en su afán de ayudar a los demás cuando surge la ocasión, como en Tailandia, donde ayudó a las víctimas del tsunami a perder el miedo al agua. También ha dado una gran cantidad de charlas a soldados que han sufrido la pérdida de algunos de sus miembros.
  
        Después del accidente, participó en muchas competiciones, quedando en los primeros puestos y siempre rechazando cualquier tipo de ventaja por compasión de su discapacidad. En 2004, quiso dar a conocer su historia con la publicación de un libro, titulado “Soul Sufer”, del que años después se rodó una película con el mismo título, en la que aparecen declaraciones de la propia familia para hacerla lo más semejante a la realidad.
   
        Una prueba más de su inquietud por ayudar a los demás lo constituye la fundación   “Bethany´s friends”, cuya creación auspició para ayudar a personas que han sufrido el mismo accidente que ella. Son sorprendentes las declaraciones que hace esta chica, llegando a decir que no cambiaría el día del accidente, ya que este le ha ayudado mucho, pues, gracias a ello, ha podido dar muchos más abrazos con un solo brazo que los que hubiera dado con dos.
   
        La vida de Bethany es una historia que consigue erizar la piel y, a la vez, darnos una lección de superación y constancia en la lucha tenaz por lo que se quiere, clamando a los cuatro vientos que no hay imposibles si encauzamos nuestras fuerzas y todo nuestro empeño hacia los objetivos que nos propongamos.


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* REGINA RUIZ RUIZ (Málaga, 1995) y SAÚL FLORIDO MORILLA (Málaga, 1996) estudian 2.º de Grado en Maestro de Enseñanza Primaria en la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Málaga.


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