lunes, 28 de diciembre de 2015

10/86 CRÍTICA LITERARIA (II)
«De las novelas de caballería a “El Quijote”»
Por Carmen María López López

ESTA ES LA imagen de un tiempo detenido, de un caballero que “parece” —y ahora se verá por qué sólo parece— tener en su espada las claves de la caballería, el arte de la caballería, el arte de la vida… porque, en el fondo, es un personaje con la mirada perdida, que no sabemos muy bien por qué nos transmite un sentimiento de desasosiego, una sensación de vacío moral, de crisis espiritual, de desatino místico…
        Nos interrogamos a propósito del cuadro porque la pintura también es poesía, también es literatura. La pintura es poesía muda, una poesía que, aunque en silencio, nos pide a gritos que la escuchemos, que la interpretemos, que le demos un sentido y no la dejemos morir en las paredes de un museo adonde va mucha gente por plena voluntad para dejarla pasar, para no entenderla, para no interpretarla… para no darle vida ni dotarla de sentido.
        Este caballero cobró vida en el siglo XVI, cuando el pintor Vittore Carpaccio (Venecia, c. 1465-1525/26) quiso hacernos partícipes de la situación en que se encontraba la caballería, ya en declive en aquel tiempo. No hay más que recordar que por esa época ya estaban circulando el Quijote de Cervantes y su crítica mordaz y paródica a las novelas de caballería. Por tanto, el caballero del pintor Carpaccio puede representar la crisis de valores de la caballería, el momento de caos que estaba atravesando, su hastío, su situación de acabamiento, de aniquilamiento como género literario, y no sólo como género literario, sino como fundamento teórico y social de la gente del Medievo, que disfrutaba leyendo esas novelas de caballerías (póngase como ejemplo el mismo Amadís de Gaula, que ya nadie recuerda, que ya nadie lee, que ya nadie comprende).
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sábado, 26 de diciembre de 2015

RUEDA de ESPEJOS
«Bethany Meilani Hamilton»
Por Regina Ruiz Ruiz y Saúl Florido Morilla*
  
Bethany Meilani Hamilton nace el 8 de febrero de 1990 en Kauái, Hawái, en un ambiente familiar amante del surf, una pasión que lleva a los padres a cambiar de hogar en varias ocasiones, buscando un solo objetivo, olas y oportunidades para surfear. Esta pasión tardó poco en invadir a la pequeña, que empieza a surfear con tan solo 4 años, gracias a la ayuda de sus padres, que vivían dedicados a dar clases de esta suerte de deporte que para ellos era tanto como un estilo de vida.
   
        A los 8 años, Bethany participaba por primera vez en una competición, en el torneo “Rell Sun”, en la playa Makaha, en la isla de Oahu, en Hawái. En ese torneo compiten chicas de 7 a 9 años, tanto en tabla corta y como en tabla larga, y Bethany logra el primer puesto en ambos estilos. En febrero de 2000, ya con 10 años, empieza su carrera profesional como surfista, participando el vigesimotercer campeonato anual “Haleiwa Menehune”, en el que logra la primera posición tanto en mujeres de 11 y menos, como en mujeres de 15 y menos, y, por si fuese poco, queda en segunda posición en hombres de 12 o menos.
   
        El 31 de octubre del 2003, cuando la joven Bethany sale a surfear con unos amigos a una de las playas de Kauái, cosa habitual en ella, tiene lugar un percance que, no obstante su gravedad, en nada iba a cambiarle sus preferencias por el surf. Todo ocurrió en unos minutos, antes de las 8 de la mañana, a unos 300 metros de la orilla del mar. Mientras la joven nadaba encima de su tabla es atacada por un tiburón tigre, que logra morderle su brazo izquierdo hasta arrancárselo a la altura del hombro. A pesar del dolor, el miedo y la cantidad de sangre perdida, unos amigos consiguen llevarla hasta la playa y Bethany es trasladada de inmediato al hospital.
  
        A pesar del trauma que este accidente supuso para una adolescente de 13 años, la muchacha tarda tan solo 10 meses en volver a las playas y disfrutar de las olas. En efecto, con unos pequeños retoques en la tabla y mucho esfuerzo y un espíritu de superación, Bethany consiguió volver a surfear.
  
        De convicciones religiosas, siempre dio las gracias a Dios por salir con bien de una situación médica tan difícil, considerada por ella y por los cirujanos que la atendieron como un milagro. Bethany vive su vida desde la fe y no para en su afán de ayudar a los demás cuando surge la ocasión, como en Tailandia, donde ayudó a las víctimas del tsunami a perder el miedo al agua. También ha dado una gran cantidad de charlas a soldados que han sufrido la pérdida de algunos de sus miembros.
  
        Después del accidente, participó en muchas competiciones, quedando en los primeros puestos y siempre rechazando cualquier tipo de ventaja por compasión de su discapacidad. En 2004, quiso dar a conocer su historia con la publicación de un libro, titulado “Soul Sufer”, del que años después se rodó una película con el mismo título, en la que aparecen declaraciones de la propia familia para hacerla lo más semejante a la realidad.
   
        Una prueba más de su inquietud por ayudar a los demás lo constituye la fundación   “Bethany´s friends”, cuya creación auspició para ayudar a personas que han sufrido el mismo accidente que ella. Son sorprendentes las declaraciones que hace esta chica, llegando a decir que no cambiaría el día del accidente, ya que este le ha ayudado mucho, pues, gracias a ello, ha podido dar muchos más abrazos con un solo brazo que los que hubiera dado con dos.
   
        La vida de Bethany es una historia que consigue erizar la piel y, a la vez, darnos una lección de superación y constancia en la lucha tenaz por lo que se quiere, clamando a los cuatro vientos que no hay imposibles si encauzamos nuestras fuerzas y todo nuestro empeño hacia los objetivos que nos propongamos.


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* REGINA RUIZ RUIZ (Málaga, 1995) y SAÚL FLORIDO MORILLA (Málaga, 1996) estudian 2.º de Grado en Maestro de Enseñanza Primaria en la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Málaga.


PENTAGRAMAS... ¡Folclore!
«Poesía entre las cuerdas»
Por Sergio Ataúlfo Pérez*

EL MÚSICO Y compositor Vicente Amigo, nacido en Guadalcanal (Sevilla), pero que desde los cinco años vive en Córdoba, en donde se ha criado y formado como persona y como artista, es hoy uno de los máximos exponentes de la generación de guitarristas, llamados a ser el relevo de los que, por desgracia, nos dejaron.
  
        Fiel a su estilo, ha sabido encontrar nuevas formas de comunicar su música sin perder la sutileza de su sonido o la base del flamenco, que es donde él se siente ante todo bien, musicalmente hablando, pero siempre acercándose a otras músicas como el jazz, el pop o la música celta, donde en “Tierra”, su último trabajo, toma un papel importante.
  
        Desde sus comienzos destacó como guitarrista, pero fue cuando se encerró en Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) con Manolo Sanlúcar y su hermano Isidro, cuando Vicente Amigo descubre la magia de la guitarra: «...Me hizo comprender que con una guitarra entre las manos se puede tener un poderoso instrumento de comunicación».
  
        A pesar de sus nueve discos a las espaldas y la cantidad de fusiones musicales en sus trabajos, Vicente nunca pierde el fundamento de sus composiciones, que es comunicarse y expresarse con la guitarra a través de la música, música que parece que se extiende en los compases y se pierde en el infinito.
  
        Ha llevado el flamenco a medio mundo y ha colaborado con músicos de diferentes estilos y del más alto nivel, como Alejandro Sanz, Paco de Lucía, Camarón, Sting, Remedios Amaya, El Pele, José Mercé, entre otros, y, a lo largo de este tiempo, ha recibido numerosos premios a nivel nacional e internacional.
  
        Su música, llena de poesía, ha creado un lenguaje sublime por excelencia, que ha quedado reflejado en su disco “Poeta”. El propio Rafael Alberti reconoció: «A través de mis textos, Vicente Amigo, este increíblemente joven compositor y guitarrista, cuya breve carrera está ya repleta de premios, ha sabido trasladar a la música todo el latido y temblor de mis versos».
  

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*SERGIO ATAÚLFO PÉREZ GONZÁLEZ (Cádiz, 1976) estudia 2.º curso de Grado en Maestro de Enseñanza Primaria en la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Málaga.

lunes, 21 de diciembre de 2015

08/86 CRÍTICA LITERARIA (II)
«La conciencia de pecado como fatalidad y como destino (y III)»
Por Enrique Castaños Alés

EN CUANTO A Arthur Dimmesdale, que es un hombre de profundas convicciones religiosas, temeroso de Dios y entregado por entero a su feligresía, el sentimiento de culpa lo atormenta de manera terrible por su acción con Hester, de la que se arrepiente sinceramente, aunque continuará amando apasionadamente en secreto, dentro de sí mismo, a la valerosa joven. Desde el principio del calvario por el que tiene que pasar Hester, le insta a que desvele su nombre, aunque, como hemos dicho ya, con nulo resultado, pues ella quiere evitar a toda costa que finalice su actividad como pastor y que se exponga de manera tan humillante al escarnio público. Pero no vaya a pensarse que Arthur es un cobarde o un despiadado egoísta. Hace todo lo que está en su mano por aliviar el sufrimiento de Hester. Por ejemplo, cuando intercede con valentía e impecable argumentación, en presencia del Gobernador de la colonia, Richard Bellingham [29], y de su superior, el humanitario reverendo John Wilson [30], en favor de que Hester continúe viviendo con su hija Pearl, haciendo una encendida y conmovedora defensa de los «derechos inalienables» que asisten a una madre que ama con total desinterés y dedicación a su hija (cap. 8). Entre madre e hija, alega el ministro, «existe una relación terriblemente sagrada», que se ve acentuada por el hecho de que la misión de Pearl es la de bendecir, «de ser la única bendición en la vida de esta mujer»; más aún: la función de la pequeña Pearl es de carácter expiatorio, y eso explica que el atuendo de la niña recuerde el símbolo que su madre lleva sobre el pecho (cap. 8).
[…]

jueves, 17 de diciembre de 2015

La AVENTURA de LEER
«100 años de transformación»
Por Sofía Belén Lacasa Pintos*

EL PASADO OCTUBRE fue el aniversario de la publicación de la obra más famosa del escritor checo Franz Kafka. Publicada en alemán, en 1915, con el título de “Die Verwandlung”, se trata, como ya habréis adivinado muchos de vosotros, de la obra «La metamorfosis», que cumplió ese mismo mes su primer centenario. Resulta curioso el hecho de que a pesar de que Kafka es el autor checo más conocido del siglo XX, el aniversario de su obra más famosa ha tenido poco eco en la República Checa, donde, la verdad, el escritor nunca ha sido muy popular.
  
        Kafka sólo tardó 21 días en escribir su obra, hecho que ocurrió a finales de 1912, pero no fue hasta octubre de 2015 cuando “La Metamorfosis” ve la luz, cuando fue publicada por primera vez en la revista «Die Weissen Blatter». Luego apareció como libro. Fue una de las pocas obras que publicó en vida.
  
        Franz Kafka era una persona enigmática, compleja, extraña, introvertida, solitaria… Era una persona que tenía muy mala salud, una pésima relación con su padre y tenía una visión del mundo muy peculiar. Para comprender su obra, debemos conocer su visión del mundo.
  
        Kafka veía el mundo como un mundo ininteligible, laberíntico, absurdo, limitado… Consideraba que el mundo no se entendía, que era extraño y pesadillezco, que los hombres eran como títeres que buscaban su propia salvación y supervivencia pero que siempre se encontraba con obstáculos, a veces puestos por ellos mismos, todo ello provoca una búsqueda constante sin respuesta lo que le provoca al hombre angustia y opresión.
  
        Todo ello se ve reflejado en su obra y en su forma de ser, sus obras siempre han estado vinculadas a esta enigmática personalidad de Kafka. Lo vemos en su forma de escribir, introduce situaciones insólitas en medio de la realidad, se introduce mucho en el mundo de los sueños, el lector muchas veces tiene la sensación de no saber si lo que está leyendo es real o pertenece a un sueño, todo en sus obras es muy enigmático y ambiguo, sus personajes son seres tristes, empequeñecidos.
  
        En este libro, el autor relata la historia de Gregorio Samsa, un joven que se dedicaba al comercio. Tras una noche inquieta y pesadillezca, Gregor se despierta convertido en un repugnante insecto. Este hecho provoca que haya un cambio radical en su vida y en la de todos los que le rodean. Gregor era el sustento de la familia y él creía que podría seguir llevando su vida normal, pretendía seguir asistiendo al trabajo y ayudando a su familia. Primero piensa que todo es el resultado de un mal sueño, luego comienza a aceptar que se ha convertido en insecto y que tendría que aprender a manejarse con destreza en su nuevo cuerpo, finalmente pierde toda esperanza y su ánimo se opaca, sobre todo ante la reacción de su familia y decide que es mejor morir. La familia tiene que empezar a trabajar como si la desgracia le hubiera caído a ellos y no a Gregor. Al principio, era su hermana Grete quien le cuidaba, pero, al final, todos le acaban abandonando en su habitación donde él vive (en este espacio cerrado transcurre la mayoría de la historia) y acaba muriendo allí. Acto que termina siendo un alivio para la familia, un problema que se agradece por lo que se quitan de encima, ven la luz y una nueva vida.
  
        Una de las cosas más interesantes del relato es que nadie se pregunta por el porqué de las cosas, nadie se pregunta por qué Gregor se ha convertido en un insecto; lo asumen sin más…
  
        Para finalizar, otro dato muy importante es que en ningún momento se da el nombre del insecto; Kafka no quiso concretar el insecto resultante del fenómeno metamórfico, a fin de que el lector fuese sintiendo la transformación a medida que esta sucedía. Cuando el relato iba a publicarse en 1915 y supo que llevaría alguna ilustración, escribió de inmediato a los editores: «Resulta que se me ha ocurrido, dado de que Starke será realmente el ilustrador, que quizá esté en su deseo querer dibujar el mismísimo insecto. ¡Esto no, por favor! El insecto mismo no debe ser dibujado. Ni tan solo debe ser mostrado desde lejos... ».

  

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*SOFÍA BELÉN LACASA PINTOS (Buenos Aires, Argentina, 1993) estudia 2.º de Grado en Maestro de Enseñanza Primaria en la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Málaga.

domingo, 13 de diciembre de 2015

HÉROES de VIÑETA
«La Biblia de Wolverton»
Por Javier Mesón*

El libro más famoso de la historia, “La Biblia”, ha tenido numerosas adaptaciones gráfi­cas a lo largo de la historia del Noveno Arte; entre ellas, encontramos la de Basil Wolverton, una obra en la que su autor adapta a la estética gráfica “El Antiguo Testamento” y el “Libro del Apocalipsis”, libros de la Biblia a los que dedicó gran parte de su vida con colaboraciones para la Worlwide Church of God, entre los años 1953 a 1974, aunque, principalmente, para la revista “Plain Truth”, cuyo trabajo alterna con ilustraciones para otras revistas de la época como “Mad”, editada por Al Feldstein.
        Basil Wolverton (Central Point, Oregón, EE UU, 1909) es un brillante ilustrador que, con su asombrosa técnica, logra dar vida, de forma hiperrealista y estremecedora, a algunos de los pasajes bíblicos más importantes. En esta adaptación de “La Biblia”, de cuya recuperación en España se encargó hace unos años, en 2012, la madrileña Diábolo Ediciones en una cuidada edición, se respeta la publicación original, y en sus páginas se relatan, entre otros muchos eventos bíblicos, acto de la creación del hombre, el episodio del Arca de Noé, el trágico fin de Sodoma y Gomorra, y la aparición de Moisés y su marcha de Egipto en busca de la tierra prometida. También, encontramos a personajes de la importancia de Abraham, Sansón o el rey Salomón, así como pasajes tan atractivos como el enfrentamiento entre David y Goliat y la construcción del Templo de Jerusalén; no faltan las perturbadoras imágenes del Apocalipsis. Completan el tomo unos dibujos humorísticos realizados también la WCG. En esta edición de ahora se recuperan dibujos censurados por su crudeza y que no fueron expuestos al gran público lector, con el fin de no perturbar a los fieles de la iglesia. Unos retratos que llegan al a su máxima expresión en los rostros de las personas representadas.
        El relato de estos hechos bíblicos no fue continuado con el Nuevo Testamento a causa del ictus que sufrió Wolverton en 1974, preludio de su fallecimiento en 1978, dejando truncada una obra que prometía ser su mejor exponente gráfico. Su valedor e introductor, Herbert W. Armstrong, continúo al frente de la Iglesia, hasta su muerte en 1986. Fueron décadas de colaboración entre ambos, dando como fruto un libro imprescindible, que pretendía ir más allá de las típicas biblias infantiles.
       La influencia de Wolverton se puede ver en autores de la talla de Robert Crumb o Robert Williams, o de gente del cómic independiente o alternativo como Charles Burns, Drew Friedman o Peter Bagge, e incluso algunos de sus dibujos se percibe el volumen tan preciso de los cuerpos de maestros del Noveno Arte como Richard Corben.
        En definitiva, “La Biblia de Basil Wolverton” es una obra maestra, desde su concepción hasta su desarrollo final. Un genio como Wolverton debe estar en la estantería de cada buen aficionado a la ilustración y la novela gráfica. Vaya mi recomendación más sincera. ¡No te la puedes perder!

FICHA TÉCNICO-ARTÍSTICA
Título: “La Biblia de Wolverton”
Título original: “The Wolverton Bible”
Editado por Fantagraphics
Dibujos y textos: Basil Wolverton
Traducción: Diego Álvarez
Editorial: Diábolo Ediciones (Madrid)
Formato: cartoné, 312 páginas, 17 x 24 cm, B/N
Año de publicación: 2012


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*JAVIER MESÓN, publicitario de novedades y eventos editoriales relacionados con el tebeo, el cómic y la novela gráfica. Quien quiera estar al tanto de todas las novedades editoriales, puede consultar su blog “El Coleccionista de Tebeos”.

lunes, 7 de diciembre de 2015

PENTAGRAMAS… ¡Folclore!
«Los verdiales como una manifestación del folclore malagueño»
Por Rubén Leiva Aldana*

UNA DE LAS tradiciones más antiguas de Málaga y que hoy día podemos encontrar por algunos de sus rincones son los verdiales. Es un tipo de cante derivado del flamenco en el que un grupo de bailaores y músicos tienen total protagonismo a ritmo de pasos marcados y sonidos acompasados.
        Los instrumentos que lo componen son: violín, pandero, guitarras, platillos, bandurrias, laúdes y castañuelas. Por otro lado, dentro del baile, podemos encontrar una gran diversidad de modalidades, como es el baile de bandera, que normalmente es bailado con la bandera de Andalucía o de Málaga; el baile de pareja entre un hombre y una mujer; el trenzaíllo, formado por dos mujeres y un hombre, y los bailes grupales, en los que todos los bailaores participan, aunque su nivel de complejidad es mucho mayor.
       En el entorno verdial podemos encontrar tres variedades: el «estilo de Almogía», caracterizado por ser un toque rápido y mostrar un baile muy movido y con una multitud de adornos; el «estilo de Comares», diferenciado por ser el único que incluye en su sonido la bandurria y el laúd, además de tener su origen en donde se repiquetean más los instrumentos y el baile incorpora una especie de saltos que es lo que lo hace diferente; y, por último, el «estilo de Montes», considerado el más antiguo y mejor conservado, además de que el pandero se toca mucho más fuerte, ya que cuenta con un diámetro bastante mayor y el baile es más sencillo y asentado.
        Este valor folclórico de la provincia de Málaga está ejerciendo una gran labor de captación cada vez mayor entre nuestros jóvenes, hasta el punto de que ya son numerosas las escuelas de verdiales que se han abierto, en las que varios profesionales imparten clases extraescolares con el único fin de que cada persona aprenda aquel estilo que más le guste o le atraiga.
      El Ayuntamiento de Málaga y la Federación de Pandas de Verdiales son dos entidades fundamentales en el fomento de este folclore por todos los pueblos de la provincia, e incluso fuera de la Comunidad Autónoma andaluza, a cuyo fin colaboran con una ayuda económica importante.
        Por todo ello, los verdialeros cuentan con un día grande en el calendario, y así, el 28 de diciembre de cada año se celebra el día de la Fiesta Mayor de Verdiales, cuyo desarrollo consiste en un concurso donde cada panda saca sus mejores galas y muestra al público y al jurado todas sus capacidades. Aquellas que resulten ganadoras serán merecedoras de un significativo premio en metálico y de varias actuaciones por los distintos festivales que se realizarán en la provincia.
        Hoy día, la música por verdiales ha traspasado ya nuestras fronteras. Los estudios de grabación no paran de sacar al mercado trabajos elaborados por pandas de verdiales, que luego se distribuyen en países como Alemania, Francia y Rusia, en los que los verdiales cuenta con muchos entusiastas seguidores.


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*RUBÉN LEIVA ALDANA (Málaga, 1996) estudia 2.º de Grado en Maestro de Enseñanza Primaria en la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Málaga.
RUEDA de ESPEJOS
«Inés de Suárez»
Por Diego Carmona Grez*

INÉS DE SUÁREZ nace en Plasencia (Cáceres, España) en 1507. El padre padecía una dolencia estomacal severa que lo tenía postrado en cama y le impedía desempeñar cualquier tipo de trabajo. Esta circunstancia motiva que sean su madre y su abuelo, un artesano ebanista, quienes se encarguen de la crianza de la pequeña.
        Sin haber cumplido todavía los veinte años, Inés contrae matrimonio, en 1526, con Juan de Málaga, un aventurero enfrascado en la conquista de nuevas tierras en la recién descubierta América, de cuyo matrimonio no nacieron hijos, pues Inés era estéril.
En 1528, el marido se embarca con rumbo a Panamá e Inés se queda en España a la espera de alguna notificación de su parte, pero los años pasan sin que Inés tenga de él noticia alguna; sólo en una ocasión recibió un escrito suyo remitido de alguna parte de la actual Venezuela. 
        Por fin, en 1537, consigue una licencia real para viajar a América y reunirse con su marido. Nada más llegar a tierras americanas, Inés se encuentra con la triste noticia del fallecimiento de su cónyuge, muerto en la batalla de las Salinas, un conflicto armado que había enfrentado trágicamente a los conquistadores Pizarro y Almagro por la ciudad de Cuzco. Por ser viuda de un soldado español, Inés recibiría más tarde, en calidad de pensión compensatoria, una pequeña parcela de tierra en el Cuzco, adonde se ella traslada, y una encomienda de sirvientes indígenas. Consciente de su condición de mujer viuda y sin hijos, y con treinta años de edad, Inés, como quien ya no tiene nada que perder, se une a la expedición de conquista que había organizado Pedro de Valdivia (era la única española de la hueste), con quien entabla relaciones, primero de amistad y más tarde amorosas.
        Cuando, a finales del año 1539, Pedro de Valdivia inicia su exploración por tierras de Chile, Inés no duda en acompañarlo. Solicita la correspondiente autorización a Francisco Pizarro, a la sazón comandante jefe de todas las fuerzas expedicionarias españolas, quien se la concede, e Inés se suma al contingente de descubridores. A fin de no escandalizar a los miembros del clero que acompañaban a los exploradores, Inés viaja simulando ser la sirvienta asistente de Valdivia. Desde el primer momento, esta extremeña placentina supo ganarse el respeto y la estima de los miembros de la expedición. Inés de Suárez fue, de hecho, la primera europea que llegó a Chile
Hacia diciembre de 1540, tras once meses de duro viaje, la expedición arriba al valle del río Mapocho, en donde se erige una suerte de ciudadela defensiva, germen, como veremos, de la que luego habrá de constituirse en capital de aquel territorio.
        Con el propósito de demostrar su deseo de paz con los pueblos aborígenes, Pedro de Valdivia envía una embajada con regalos a los caciques locales. Pero, aunque estos aceptaron los presentes, su recelo de los recién llegados no solo no cesó sino que fue creciendo hasta culminar en la formación de una alianza entre ellos, y, liderados por el cacique Michimalonco, lanzan un ataque masivo contra los españoles, embate que no solo fue repelido con éxito sino que los sitiados logran dar captura a siete reyezuelos indígenas. Sobre aquel mismo lugar, 12 de febrero de 1541, se acordó crear una ciudad a la que se le pondría el nombre de Santiago de la Nueva Extremadura a la recién fundada ciudad.
        El 9 de septiembre de ese mismo año, Valdivia abandona la ciudad para sofocar una rebelión de los indígenas cerca de Cachapoal y encomienda el mando y custodia de la ciudad al capitán Alonso de Monroy. Conocedores los indígenas de la ausencia de Valdivia y de la consiguiente disminución de fuerzas defensoras del fuerte, deciden ponerle sitio, atacarlo y apoderarse de él.
        Cuando algunos oficiales plantearon la conveniencia de poner en libertad a los siete caciques como gesto de buena voluntad, Inés pone en juego su influencia y hace convocar un consejo de guerra en el que pone de manifiesto su oposición a tal iniciativa, al considerar que, en caso de ataque, los jefes capturados podrían ser la única posibilidad de pactar una tregua. Solo quedaba resistir y contraatacar.
        Antes del alba del 11 de septiembre, jinetes españoles salieron de la ciudad para enfrentarse a los indígenas, pero estos, muy superiores en número, lograron que el ejército español se batiese en retirada y buscase refugio en la plaza, salvándose de una muerte segura. Los indígenas empiezan a lanzar flechas incendiarias y logran prenderle fuego a buena parte de la ciudad. La situación se tornada cada vez más desesperada.
        Durante el ataque, la labor de Inés había consistido en atender a heridos, además de llevar agua y víveres a los combatientes. Viendo en la muerte de los siete caciques la única esperanza de salvación para los españoles, Inés propone decapitarlos y arrojar sus cabezas entre los indígenas para causar el pánico entre ellos. Pero muchos hombres dan por inevitable la derrota y se oponen al plan, argumentando que mantener con vida a los líderes indígenas era su única baza para sobrevivir. Inés insiste con firmeza en continuar adelante con el plan. Testigos del suceso narran que, al ser preguntada Inés por la manera como debían dar muerte a los prisioneros, esta tomó la espada de un guardia y decapitó ella misma al primero, el caudillo Quilicanta, al tiempo que gritaba: «¡De esta manera!». Y lo mismo hizo con los otros caciques tomados como rehenes, arrojando luego sus cabezas entre los atacantes.
        Hecho esto, sale de la plaza y, delante de los soldados, los anima a continuar luchando. Los españoles, con el ánimo enardecido por la arenga de la mujer, aprovechan el desorden y la confusión que entre los indígenas había provocado ver tiradas por el suelo las cabezas decapitadas de sus caciques, y logran poner en fuga a los atacantes. La valerosa acción de Inés en esta batalla sería reconocida tres años después (1544) por Valdivia, quien la recompensó concediéndole una condecoración.
        Su convivencia con el conquistador duró hasta que Valdivia fue sometido a juicio en Lima, donde fue acusado, entre otros cargos, de mantener una relación extramatrimonial con ella. Valdivia fue obligado a traer a su esposa a América, y, en 1549, comprometió (por su cargo real podía hacerlo) a Inés en matrimonio con el capitán Rodrigo de Quiroga, uno de sus mejores oficiales, que ella asume con dignidad.
         La vida de Inés se tornó en una existencia tranquila, dedicada a las obras de piedad. Las más destacadas fueron su contribución a la construcción del templo de la Merced y la ermita de Montserrat en Santiago de Chile, ciudad en la que fallece en 1580.




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*DIEGO CARMONA GREZ (Málaga, 1988) estudia 2.º curso de Grado en Maestro de Educación Primaria en la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Málaga.
SESIÓN CONTINUA
«La ola»
Por Ana Romero Senciales*



FICHA TÉCNICO-ARTÍSTICA
TÍTULO: Die Welle.
TÍTULO ORIGINAL: La ola.
DIRECTOR: Dennis Gansel
GUIÓN: Dennis Gansel, Peter Thorwarth, Ron Bimbach y Johnny Dawkins.
REPARTO: Dennis Gansel, Jürgen Vogel, Max Riemelt, Frederick Lau, Jennifer Ulrich, Elyas M’Bareck, Christiane Paul, Max Mauff, Tim Oliver Schultz, Jacob Matschenz, Amalie Kiefer, Cristina do Rego, Maximilian Vollmar, Gerald Alexander Held, Odine Johne, Ferdinand Schmidt-Modrow, Johanna Gastdorf, Liv Lisa Fries, Teresa Harder, Thomas Sarbacher, Tino Mewes, Maren Kroymann, Lennard Bertzbach, Marco Bretscher-Coschignnano, Hubert Mulzer, Jaime Ferkic.
GÉNERO: Drama. Thriller.
MÚSICA: Heiko Maile.
FOTOGRAFÍA: Torsten Breuer.
PRODUCCIÓN: Nina Maag.
PAÍS: Alemania.
AÑO: 2008
DURACIÓN: 107 min.
SINOPSIS
Es el día en que al profesor de Instituto Rainer Wenger (Jürgen Vogel) le toca explicar a sus alumnos el tema de la autocracia. Comienza utilizando un procedimiento experimental basado en una metodología que tiene como eje la presión autoritaria, procedimiento que, con el paso del curso, y de manera creciente, se le va escapando de las manos hasta el punto de convertirse en una práctica basada en el totalitarismo. El grupo de estudiantes adopta una estructura jerárquica, inventa un saludo, elige un uniforme, fija unas normas y toma un nombre (La ola) y un símbolo (una ola roja). El interés por las clases de este profesor comienza a crecer de una forma inusitada y se le unen cada vez más alumnos a sus clases. El movimiento sobrepasa los umbrales del instituto y comienza a hacerse notar en la sociedad mediante actos de vandalismo, que causan serios daños en las personas y en sus cosas. Cuando el profesor quiere acabar con esto, es ya demasiado tarde y no puede frenar el trágico desenlace.
CRÍTICA
¿Es posible, en plena democracia, entender el autoritarismo? Esta película, ambientada en una clase de un instituto alemán, nos muestra que sí es posible entenderlo en primera persona, a través de su propia vivencia. La película explica el autoritarismo a través de un experimento que, a modo de juego, el profesor pone en práctica. Todas las escenas que componen la película tratan de mostrar al espectador la «fuerza del grupo», el poder que logran alcanzar las masas cuando trabajan en equipo, el sentimiento de grupo que se puede lograr despertar, en el que la disciplina se plantea como un aspecto fundamental e imprescindible para la creación y la eficacia del grupo, el cual decide llamarse «La ola».
        El profesor realiza uno de los papeles principales. Este profesor es un hombre alemán de ideología izquierdista, como se puede ver en la escena en que intenta demostrar la bondad de los valores anarquistas, pero que, ante la desidia y el interés que el tema despierta en sus alumnos, se ve abocado, sin mucho empeño de su parte, a desarrollar las características del autoritarismo. Así pues, plantea el experimento ya mencionado para que los alumnos no se aburran durante su clase.
        Su figura en el experimento trata de emular la de un líder carismático, fácil palabra y gran capacidad de convicción, fuerte atractivo y gran magnetismo personal, características que, gracias a su poder como docente, acaba consiguiendo, y, como tal, asume toda la autoridad sobre el grupo, con frases propias de líder dirigidas a sus alumnos como «la fuerza a través de la disciplina». Su esposa, que también trabaja en el instituto, se coloca en contra de su experimento casi desde un primer momento, oposición que se concreta en varias escenas de la película, en las que ella le muestra su desacuerdo tanto en la propia casa familiar como en el instituto.
        La metodología manipuladora que se lleva cabo es una de las claves que hacen que la película se desarrolle de forma cada vez más dramática, como se puede ir observando en los numerosos actos de vandalismo, los cuales cada vez alcanzan mayor gravedad. Con cada uno de estos actos, podemos ver la fuerza que cobra una simple idea que salió de la nada, hasta convertirse en una realidad para cada uno de ellos, hasta el punto de trocarse en fuerte amistad los malos roces que existían entre algunos, pues, en definitiva, lo que impera es la unidad del grupo, pues todos ellos son el grupo, «un grupo bien consolidado frente a un enemigo común». El sentimiento de integración al grupo, el de objetivo común, y, sobretodo, el de superioridad frente a todo el mundo hace que este movimiento tome bastante conciencia entre los participantes, y así reflexionar sobre lo que somos capaces de hacer las personas para defender un grupo y una idea que consideramos nuestros.
        El autoritarismo creado pasa claramente a un totalitarismo, donde no permiten otras ideas, intentando, por ejemplo, borrar los eslóganes de los anarquistas, incluso enzarzándose en peleas con ellos y creyendo que la única verdad es la que ellos portan.
Otros personajes cuya importancia merece ser destacada son Karo y Mona, las cuales son desechadas del grupo por no compartir sus ideas e incluso discriminadas e ignoradas por sus propios compañeros, como cuando Karo no va vestida con el mismo uniforme que el resto. Otro personaje que merece ser mencionado, quizá por destacarse como uno de los más importantes del grupo, es Tim, un chico no muy escuchado en su familia y marginado por sus compañeros, pero que en “La ola” desempeña un papel que le gusta, con el que él se siente realizado, convirtiendo al grupo en el único sentido de su vida, no queriendo que acabe y provocando una tragedia cuando esta finaliza. Este personaje me parece el más curioso y el que más se adentra en el experimento, quizás en él puedo ver lo fácil que es manipular a la gente, sobre todo a aquellos que como Tim han carecido de afecto, amor propio y personalidad.

        Es una película recomendable no sólo como entretenimiento, sino también para reflexionar sobre nosotros mismos como personas, así como para comprobar cómo la unión hace la fuerza y la importancia que tiene saber parar a tiempo, sobre todo con colectivos tan vulnerables como es el caso de los adolescentes.



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*Ana Romero Senciales (Cuevas de San Marcos, 1993) estudia 2.º curso de Grado en Maestra de Educación Primaria en la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Málaga.