lunes, 16 de noviembre de 2015

SESIÓN CONTINUA
El club de los poetas muertos
Por Remedios Lourdes Ruiz Lobato*

FICHA TÉCNICO-ARTÍSTICA:
TÍTULO: El Club de los Poetas Muertos.
TÍTULO ORIGINAL: Dead Poets Society.
DIRECTOR: Peter Weir.
GUION: Tom Schulman, sobre la novela homónima de N. H. Kleinbaum.
REPARTO: Robin Williams, Robert Sean Leonard, Ethan Hawke, Josh Charles, Gale Hansen, Kurtwood Smith, Lara Flynn Boyle, Dylan Kussman, James Waterson, Norman Lloyd, Allelon Ruggiero, Alexandra Powers, Colin Irving, Leon Pownall, Melora Walters, Welker White, Kevin Cooney, Debra Mooney, Alan Pottinger. GÉNERO: Drama.
MÚSICA: Maurice Jarre.
FOTOGRAFÍA: John Seale.
PRODUCCIÓN: Touchstone Pictures / Silver Screen Partners IV.
PAÍS: Estados Unidos.
AÑO: 1989.
DURACIÓN: 124 min.

  
SINOPSIS:
        La Academia Welton es una prestigiosa escuela privada situada en el Reino Unido. En este centro se da comienzo a un nuevo curso sobre Literatura en el que un grupo de alumnos se ven instruidos por un nuevo profesor, el cual sigue una metodología muy diferente a la acostumbrada en este tipo de instituciones. El objetivo primero del nuevo profesor se cifra en que sus alumnos aprendan poesía y, con ello, el significado del concepto "carpe diem", lo que les va a llevar al logro del segundo y definitivo objetivo: aprender a abrir sus mentes y a luchar por sus sueños.
CRÍTICA
        «El Club de los Poetas Muertos» nos presenta a un grupo de chicos que estudian en la Academia Welton, una institución elitista cuyos principios se basan en la tradición, el honor, la disciplina, el liderazgo y la prosperidad. Para el logro de sus objetivos, la escuela utiliza una metodología bastante tradicional, cuyo fin era conseguir formar a los chicos para que llegaran a una buena Universidad y consiguieran ser personas importantes en el futuro.
        Sin embargo, la llegada de un nuevo profesor, el señor John Keating, hace que los pilares de la institución tiemblen, transmitiendo el mensaje del "carpe diem" y, con ello, el mensaje de lo bello qué es vivir y la importancia de conseguir nuestros propósitos en la vida, donde reine el optimismo y la alegría.
       La influencia del profesor se ve claramente a lo largo de la película, ya que sus alumnos se sienten identificados con él y deciden llevar a cabo esa filosofía de vida, creando “El Club de los Poetas Muertos”, donde ellos dejan volar sus sueños a través de la poesía.
        A mi juicio, la película parece tener como fondo de la trama argumental la denuncia de la actitud de algunos padres que, lejos de respetar y motivar la natural inclinación vocacional de los hijos, están decididos a imponer autoritariamente su voluntad sobre ellos, obligándoles a adquirir una formación y a ejercitarse en una profesión para la que no reúnen aptitudes o por la que no se sienten atraídos. Es sumamente ejemplar en este sentido el caso Neil Perry, un chico vocacionalmente atraído por el arte escénico pero que se ve obligado por la autoridad paterna a los estudios de Medicina. Pero no es el único ejemplo. El estado de frustración es general: es evidente la oposición entre querer ser libres y disfrutar de las ilusiones y los sueños que corretean por unas almas a esas edades, y la obligación de responsabilizarse por un estatus social en el futuro.
         Gracias a películas como esta me he dado cuenta del papel tan importante que tiene el docente en la formación total de sus alumnos. Educar y formar, ¡qué grandes palabras! ¿Podría entenderse una sociedad alejada de estos dos puntales? En definitiva, el profesor Keating se nos presenta como el paradigma que deberíamos tener en cuenta quienes, en un futuro más o menos mediato, vamos a dedicarnos a la formación de los niños y de los jóvenes, la base del futuro de una sociedad.

                       
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*REMEDIOS LOURDES RUIZ LOBATO (Málaga, 1992) estudia 2.º curso de Grado en Maestro de Educación Primaria en la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Málaga.

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